Konono nº1 es música que expresa la revolución de un sentimiento interior que necesita ser pronunciado. Es magia y subjetividad transfigurada, a partir de instrumentos fabricados con la imaginación alucinatoria de Mawangu Mingiedi quien tuvo la idea de conectar la batería de un camión al likembé, instrumento que consiste en unas láminas metálicas ancladas a una caja de madera y que se manipula con los pulgares como si se tratara del mando de un videojuego. La ruidosa Kinshasa obligaba a amplificar los instrumentos si querían hacerse oír. A Mingiedi no le servían las pastillas de las guitarras así que construyó micrófonos artesanales, rompiendo a martillazos viejos dínamos de coches y extrajo los imanes que revistió con hilo de cobre.
El resultado es una especie de sound system que transmite las voces y ruidos de los desperdicios de la sociedad. Tres likembés eléctricos (bajo, medio y alto), -también conocidos como pianos de pulgar- conectados a micrófonos caseros y rudimentarios amplificadores; la sección rítmica incluye percusión tradicional, así como improvisados instrumentos fabricados con ollas, calderos, botellas, cajas y partes de automóviles. Tres cantantes, tres bailarines, y un rudimentario sistema de sonido conformado por un gigante megáfono, que produce una distorsión única y le da una textura similar a la que se escucha en bandas de música electrónica, rock psicodélico y experimental. Produciendo así un sonido extraordinario, distorsionado, cromático y polifónico que humecta con enormes flujos el alma.
Konono No. 1 es una banda que surge en los suburbios empobrecidos de Kinshasa, de la República Popular del Congo.
El resultado es una especie de sound system que transmite las voces y ruidos de los desperdicios de la sociedad. Tres likembés eléctricos (bajo, medio y alto), -también conocidos como pianos de pulgar- conectados a micrófonos caseros y rudimentarios amplificadores; la sección rítmica incluye percusión tradicional, así como improvisados instrumentos fabricados con ollas, calderos, botellas, cajas y partes de automóviles. Tres cantantes, tres bailarines, y un rudimentario sistema de sonido conformado por un gigante megáfono, que produce una distorsión única y le da una textura similar a la que se escucha en bandas de música electrónica, rock psicodélico y experimental. Produciendo así un sonido extraordinario, distorsionado, cromático y polifónico que humecta con enormes flujos el alma.
Konono No. 1 es una banda que surge en los suburbios empobrecidos de Kinshasa, de la República Popular del Congo.
Konono no. 1 comanda más respeto en los escenarios internacionales que en su casa, donde su electrificación de las tradiciones del pueblo congoleño es marginalizada en una sociedad desesperada por la modernización en Kinasha.
Mingiedi es un miembro del grupo étnico Zombo (o Bazombo), cuyo asentamiento se encuentra localizado cerca de la frontera entre Congo y Angola. Para su conjunto de likembés, adaptó la música ritual Zombo que era interpretada originalmente por un conjunto de cuernos hechos con colmillos de elefante.
Vincent Kenis, antiguo músico punk y productor de discos de Zap Mama y Taraf de Haïdouks, partió tras su pista. El belga había escuchado en Radio France la grabación de Bernard Treton para el sello Ocora: veintitantos minutos de aquella banda capaz de tocar durante horas. Congotronics, disco de Konono nº 1 recibido con entusiasmo por Matthew Herbert, fue grabado al aire libre por Kenis con un puñado de micros y un ordenador portátil. Las primeras mezclas se hicieron en su habitación del hotel Matonge. Una música que ha permanecido inmutable sale por fin a relucir. El disco Congotronics 2, subtitulado Buzz'n'rumble from the urb'n'jungle, ofrece un compendio de otros grupos que han incorporado la distorsión al trance. Al septuagenario Mawangu Mingiedi no parece sorprenderle el éxito. Ni los elogios en The New York Times, The Guardian o Libération, y revistas como Mojo y Wire, ni que se haya escrito que su música evoca una improvisación del legendario guitarrista congoleño Franco con la Velvet Underground. Konono nº 1 ha fascinado a gente como Gilles Peterson y Beck. Mingiedi no sabe quiénes son. Él se limita a tocar una música hipnótica que, accidentalmente, gusta a los aficionados a la electrónica y al rock alternativo.
http://www.konono.net/


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